Nuestra Señora de los Dolores
María saca su fortaleza de la oración y de la confianza en que la Voluntad de Dios es lo mejor para nosotros, aunque nosotros no la comprendamos.
María saca su fortaleza de la oración y de la confianza en que la Voluntad de Dios es lo mejor para nosotros, aunque nosotros no la comprendamos.
¿Por qué los cristianos veneramos un instrumento de tortura y muerte? ¿A dónde nos lleva esta devoción? ¿Tiene sentido? Vamos a ver por qué exaltamos la Santísima Cruz, y por qué es nuestra única esperanza.
El augusto nombre de María, dado a la Madre de Dios, no fue cosa terrenal, ni inventado para ella por la mente humana o elegido por decisión humana, como sucede con todos los demás nombres que se imponen.
El Evangelio no nos da datos de la natividad de María, pero hay varias tradiciones. Algunas, considerando a María descendiente de David, señalan su nacimiento en Belén. Otra corriente griega y armenia, señala Nazareth como cuna de María.
La figura de Pío X resalta por encarnar la unión entre la humildad de sus orígenes campesinos y la grandeza de su misión como máximo líder de la Iglesia.
La presencia de María en el Cielo, gloriosa en cuerpo y alma, como se nos ha prometido a todos los que hagamos la voluntad de Dios, nos llena de esperanza en felicidad eterna.