Un rostro brillante como el sol

Extracto de la Carta Apostólica «Rosarium Virginis Mariae» de San Juan Pablo II, acerca de la Transfiguración de Jesús

«Y se transfiguró delante de ellos: su rostro se puso brillante como el sol» (Mt 17, 2). La escena evangélica de la transfiguración de Cristo, en la que los tres apóstoles Pedro, Santiago y Juan aparecen como extasiados por la belleza del Redentor, puede ser considerada como icono de la contemplación cristiana.

Fijar los ojos en el rostro de Cristo, descubrir su misterio en el camino ordinario y doloroso de su humanidad, hasta percibir su fulgor divino manifestado definitivamente en el Resucitado glorificado a la derecha del Padre, es la tarea de todos los discípulos de Cristo; por lo tanto, es también la nuestra.

Contemplando este rostro nos disponemos a acoger el misterio de la vida trinitaria, para experimentar de nuevo el amor del Padre y gozar de la alegría del Espíritu Santo. Se realiza así también en nosotros la palabra de san Pablo: «Reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, nos vamos transformando en esa misma imagen cada vez más: así es como actúa el Señor, que es Espíritu» (2 Co 3, 18).

@rosarioenfamilia

En la Transfiguración, Jesús revela su divinidad a Pedro, Santiago y Juan. Pidamos, con esta oración, que nuestros ojos, oídos y corazones se abran también a la experiencia transformadora de conocer a Jesús, verdadero Dios y verdadero Hombre. TransfiguracionDeJesus RecemosEnFamilia HCFM Jubileo2025

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