De manos de María

El Rosario: un maravilloso regalo que la Virgen María entregó a un santo en un momento de gran necesidad, y que sigue siendo un don maravilloso para la Iglesia en nuestros días. ¿Cúal es la historia del Santo Rosario? Conócela en este artículo.

El Rosario ha sido usado para la oración desde los tiempos de los Apóstoles y discípulos, siglo tras siglo, hasta nuestros días. Sin embargo, el Santo Rosario que hoy en día rezamos sólo fue inspirado a la Iglesia en el siglo XIII por la Santísima Virgen María, que lo dio a Santo Domingo de Guzman para conducir de vuelta a la fe a los confundidos, a los pecadores y a los necesitados.

Durante años, los Papas enviaron sacerdotes celosos de la fe al sur de Francia, donde se encontraban los albigenses, quienes, entre otras cosas, negaban la divinidad de Jesús y la validez de los sacramentos. Ellos trataban de convertirlos, pero sin mucho éxito.

Domingo de Guzmán trabajó por años en medio de los albigenses. Por medio de su predicación, sus oraciones y sacrificios, logró convertir a unos pocos. Pero a menudo, por temor a ser ridiculizados y a tener dificultades, los convertidos se daban por vencidos. Después de grandes esfuerzos y frustraciones, y quizás empezando a sentir desesperación, Domingo le suplicó a Nuestra Señora que lo ayudara, pues le parecía que no estaba logrando casi nada.

La Virgen se le apareció en la capilla. En su mano sostenía un rosario y le enseñó a Domingo a recitarlo. Dijo que lo predicara por todo el mundo, prometiéndole que muchos pecadores se convertirían y obtendrían abundantes gracias.

El éxito del Rosario fue rotundo, consiguiendo que el cristianismo triunfara sobre la ideología albigense. La práctica del rezo del Rosario incluso se empezó a popularizar entre los ejércitos cristianos, que le atribuyeron muchas victorias, siendo una de las más importantes la de la batalla de Lepanto, el 7 de octubre de 1571, tras la cual el Papa declaró ese día como la fiesta de Nuestra Señora de las Victorias o Nuestra Señora del Rosario.

Desde entonces y hasta hoy, el Rosario ha sido la oración predilecta de innumerables creyentes y admirables santos; compañero de oración en los propósitos, los esfuerzos, los momentos de oscuridad, y las alegrías. La próxima vez que sostengas tu Rosario, recuerda que es un maravilloso regalo de la Madre de Jesús, que nos acompaña día a día.

Este texto fue inspirado por estos artículos de ACI Prensa y formacióncatólica.org.

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