En medio de la tumultuosa Revolución Francesa, que se opuso radicalmente a la Iglesia Católica, nació un hombre con una vocación de servicio, una fe impresionante y un gran amor a Dios. ¡Conoce su historia!

Basilio Moreau nació en Le Mans, Francia, en 1799, justo hacia el final de la Revolución Francesa, en la época en que muchos de sus promotores cerraban iglesias, profanaban símbolos religiosos y perseguían ferozmente al clero. En 1814 terminó sus estudios en el seminario mayor de la misma ciudad y se ordenó sacerdote a los 22 años de edad.
El Padre Moreau tenía el anhelo de ser misionero, pero su labor comenzó con la educación y la enseñanza; al mismo tiempo, desarrolló una ardua labor pastoral. En 1835 se le encargó la guía espiritual de los Hermanos de san José, cuya misión era instruir a los habitantes de las áreas rurales de Le Mans. El Padre Moreau fundó la Sociedad de Sacerdotes Auxiliares, que posteriormente se unió con los Hermanos de san José para formar la Congregación de Santa Cruz. Siguiendo el modelo de la Sagrada Familia, el Padre Moreau completó su obra con las Marianitas de Santa Cruz, la rama femenina de la Congregación de Santa Cruz.
Si bien el Padre Moreau nunca pudo ser misionero, el Espíritu lo inspiró a enviar misioneros, siendo el primer envío en 1840. Así, la Congregación de Santa Cruz se expandiría alrededor del mundo llegando a lugares como Argelia, Canadá, Bangladesh, India y Kenia. Además, la Congregación de Santa Cruz no ha limitado su labor misionera a los religiosos; a esta Congregación pertenecen diversas obras pastorales, formativas y espirituales donde los laicos participan activamente en diversos aspectos de la misión; una de estas obras es el Apostolado del Rosario en Familia.
