El portero de San José

El Hermano Andrés es un santo cuya vida y virtudes son admirables e inspiradoras. En este artículo te contamos más acerca de su vida.

Los días 6 de enero en muchos lugares se celebra la Epifanía del Señor, más conocido como «Día de Reyes». Pero en este día, la Iglesia recuerda también a un santo reconocido, al mismo tiempo, por su humildad y sus grandes milagros. Se trata de San Andrés Bessette, más conocido como el Hermano Andrés.

Humildad y fe

Alfred Bessette nace en Quebec, Canadá, el 9 de agosto de 1845. A los 12 años queda huérfano y tiene que empezar a trabajar para sobrevivir. Por ello, recibe escasa educación formal. Pero a pesar de ello, o quizás por esta misma razón, desde pequeño demuestra una gran fe y devoción, especialmente a san José. Su párroco lo animará a considerar una vocación religiosa: lo envía a la Congregación de Santa Cruz con una nota casi profética, que dice, «les envío a un santo».

Debido a su delicada salud, inicialmente su postulación a la Congregación de Santa Cruz es rechazada; sin embargo, Alfred Bessette no se rinde; consigue el apoyo del Arzobispo de Montreal, y finalmente es admitido a la Congregación en 1870. Allí toma el nombre de André (Andrés), en honor a su párroco de la infancia. No opta por el sacerdocio, sino por pertenecer a los hermanos religiosos de la Congregación.

Oración y milagros

A causa de su salud y de su falta de instrucción, es asignado como portero del Notre Dame College de Montreal, con la tarea de recibir a los visitantes y apoyarlos en sus necesidades. Es allí donde comienzan a difundirse los milagros que reciben quienes oran con él, especialmente en cuanto a sanación física. el hermano Andrés se mantiene humilde, e incluso confundido por su fama y renombre: él insiste en que la fuente de estas sanaciones es la acción de Dios a través de la intercesión de san José.

Con mucho esfuerzo, logra fundar un oratorio dedicado a san José, que abre sus puertas en 1904. En 1909, la Congregación lo releva de su cargo como portero de Notre Dame y lo asigna como cuidador a tiempo completo del oratorio. Pronto comienzan los planes para transformarlo en una Basílica: tal es la cantidad de peregrinos que visitan el oratorio, muchos de ellos buscando al «hombre de los milagros de Montreal».

Legado de fe y sanación

El Hermano André recibe y cuida a los enfermos que visitan el Oratorio de San José por varios años, hasta que, finalmente, el 6 de enero de 1937 fallece, a la edad de 91 años. Durante toda una semana, más de un millón de personas enfrentan el terrible frío invernal de Montreal para rendir homenaje y despedirse del Hermano André.

En 2010, el Papa Benedicto XVI canoniza a San Andrés Bessette por su fe, devoción, humildad y su vida dedicada al servicio de los más necesitados. El Hermano Andrés se convierte en el primer santo de la Congregación de Santa Cruz; parecen cumplirse las palabras de Jesucristo en el Evangelio: «los últimos serán los primeros».

Hoy en día, la Basílica del Oratorio de San José sigue siendo un muy reconocido destino de peregrinación, que recibe a cerca de dos millones de visitantes al año. En las capillas laterales de la Basílica, se exhiben cientos de muletas que testimonian las numerosas sanaciones que obtuvieron, y siguen obteniendo, las oraciones del Hermano Andrés.

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