Pequeña flor, enorme amor
Santa Teresita de Lisieux, también conocida como «La Pequeña Flor», sintió desde muy joven un profundo anhelo de ser monja y servir a Dios. A los 15 años, ingresó al convento del Carmelo de Lisieux, donde vivió una vida de oración y dedicación. Aunque su vida fue corta, su amor por Dios y su deseo de ayudar a los demás siguen siendo inspiradores hoy en día.

